Uno de los factores imprescindibles para sobrevivir en el planeta Tierra es la comunicación, indispensable para relacionarnos con los demás y con nuestro entorno. Sin embargo, la comunicación no sólo concierne a la comunicación verbal, sino que también está formada por nuestros gestos, posturas, articulacines faciales, miradas, etc., que componen la comunicación no verbal.

Incluso en la propia comunicación verbal, siendo el lenguaje el factor más importante, reconocemos que producimos y recibimos gran cantidad de mensajes que no vienen expresados en palabras.

 Puede afirmarse con total seguridad que hasta podríamos entendernos, por lo menos para lo básico, únicamente mediante este sistema comunicativo gestual sin tener que recurrir al lenguaje verbal.

Es cierto que el sistema de signos empleado para personas sordomudas es un sistema basado también en gestos corporales y especialmente manuales, pero yo no me voy a referir a ese lenguaje gestual intencionado, sino al que recurrimos inconscientemente todos los seres humanos. Y el mejor ámbito para comprobar esta gran fuerza del lenguaje no verbal no intencionado para poder comunicarnos es el cine.

Ya con el cine mudo se demostró que se podía incluso narrar pequeñas historias sin recurrir a la palabra y que para entender la trama no era necesario aprender este lenguaje, puesto que ya lo conocemos todos sin saberlo y lo empleamos constantemente.

De hecho, muchos llaman a la era del cine mudo, la gran década del cine, pues consideran que sólo con el cine mudo, el cine alcanzó su esplendor y que la palabra no hizo más que empobrecer un arte que ya se había forjado. Por ello, a pesar del tiempo que dista de aquella época del cine mudo, hoy día siguen produciéndose películas que sin emplear la palabra narran acontecimientos de la vida cotidiana y que suelen ser en su mayoría cómicos. Charles Chaplin fue la gran figura de este tipo de cine en los años 30 y sin duda sigue siendo el mejor. Pero no debemos, por ello, menospreciar ni pasar por alto el trabajo que otros actores hacen en este campo aunque éste se haya adaptado más a nuestra época.

Personalmente,  me gustaría reconocer el trabajo de Rowan Atkinson en su papel como Mr. Bean, un británico excéntrico que lleva sus manías al extremo y que se mete continuamente en líos de los que sale de las maneras menos esperadas e ingenuosas. Es un personaje que representa a una persona infantil y no muy cuerda atrapada en el cuerpo de un hombre adulto. 

Este actor borda el papel, y no es para menos, pues al parecer, el personaje de esta famosa serie de televisión está basado en la personalidad de Rowan cuando era un niño. En el colegio los niños lo veían como un extraterrestre y no es de extrañar, desde luego, si gesticulaba y tenía ocurrencias parecidas a las de Mr.Bean. Pongo como ejemplo de este tipo de comunicación gesticular en el cine a este actor en Bean, ya que Mr. Bean no pronuncia apenas palabras en los capítulos y la trama de cada episodio puede seguirse y entenderse únicamente con los gestos y acciones del protagonista y del resto de actores. ¿Quién alguna vez no ha entendido alguno de sus episodios? ¿Y quién no se ha reído con algunode ellos? Sí, el entendimiento de este lenguaje es tal, que hasta nos provoca emociones de todo tipo, y especialmete la risa.

 Mireya.