"Cuando haces POP ya no hay stop" y que razón tiene este slogan de Pringles. Efectivamente, con sólo probar y saborear las traicioneras palomitas ya no puedes parar de devorarlas.Las palomtas en el cine se han convertido en tradición y ya no hay quien separe cine de palomitas!

A veces, incluso el menú mediano cuesta lo mismo o más que la entrada de cine. Y ya no digo nada del menú XXL, que vamos, parece un bidón de cocacola junto a un pozal de palomitas. Entonces, ¿a qué vamos al cine? ¿A ver la película o a cebarnos de maíz inflado? Alguien tiene que frenar esto o haremos nuestra la imagen del gordo americano zampando sin parar en el cine!

Y no sólo lo digo yo,deberían bajarse los precios de los menús de la palomitas. Si son sólo un complemento, ¿por qué cuestan tanto? ¿Cuál es realmente el negocio de las salas de cine?

COMPROBADO: las palomitas son nuestra ruina y perdición

¿MEDIDAS CONTRA LA CRISIS?: MENÚ INFANTIL

 


 

Mireya